Y es que adoro esos "no te vayas de mi lado", esos "te echo de menos".
Tal vez me molesten ciertas cosas, pero luego lo compensa con esa virtud de convertir un día malo o un día normal, en nuestro día; hace que no quiera que se acabe ese día, que no quiera volver a casa, que pase con una sonrisa el resto del día.
Sé que es difícil hacerme sonreír, él lo sabe, pero no se cansa hasta conseguirlo y eso es una de las cosas que hace que poco a poco deje de encerrarme en mi misma.
