Echar de menos a aquellos que creías que no se iban a marchar de tu vida tan fácilmente, y mirarles de vez en cuando y ver a un completo desconocido. Pretender que todo esto sea sólo una pesadilla.
Perder el control con cada intento y no poder cambiar la situación.
Llorar cada noche en tu cama en silencio para no preocupar a los de tu alrededor, ver el agujero cada vez más negro, odiar lo que ves cuando te miras al espejo, no ser suficiente nada de lo que haces; simplemente no ser feliz contigo misma. Tener pánico al rechazo de los demás, cansada de que nadie se fije en ti, que ni siquiera seas una más. Llegar al punto de la desesperación de querer desaparecer por completo.
Pero al fin y al cabo nada cambia, todo sigue su rumbo, todo sigue igual, el mundo igual de mierda que cuando empezaste a cavar este agujero.
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