¿Sabes de esas veces que conoces a una persona por
casualidad? ¿Qué aunque la vieses todos los días no esperabas que fuese a ser
alguien tan importante como lo es ahora? Pues eso me ha pasado a mí contigo. Antes
eras una persona más a la que veía cada día. Pero empezaste a preocuparte por
mí sin pedir que yo hiciera lo mismo, hasta que con el tiempo fui yo quien
necesitaba que tu fueses feliz, quien empezó a quererte en silencio. No puedo
negarlo, te quiero y aunque no lo vaya gritando a los cuatro vientos todo el
mundo se da cuenta; por la sonrisa de tonta cuando hablo de ti, la cara que se
me pone al pensarte e incluso cuando me tiemblan las piernas con tu presencia.
No sé como lo has hecho, pero en estos momentos no quiero perderte, tampoco
quiero etiquetas, me conformo con que quieras verme en cada momento y no
quieras que me vaya de tu lado.
Sabes mi nombre, no mi historia. Sabes quien fui, pero no sabes quien soy. Sueño hasta despierta, amo lo imposible y me encanta la noche porque está llena de estrellas y de momentos contigo. Me encanta el chocolate, los tacones y las fotos, soy superficial pero sólo conmigo misma. Soy la persona más perfeccionista que has conocido y por eso, cuando no llego a lo que me había propuesto anteriormente me derrumbo, aunque sin en cambio hay personas que saben hacerme reír fácilmente.
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